domingo, 17 de marzo de 2013
Los suicidas de la Masada.
Mi madre siempre me ha dicho que seré un mediocre, y parece ser que las madres nunca se equivocan. El mundo es una mierda, y no una caja de bombones o un pañuelo. ¿Qué tal Juani? Hoy no salimos, cuando salgo, al día siguiente, me pongo malísimo y no me puedo mover hasta las 6 de la tarde. Ya, ya lo sé, pero no sé, otro día tendré más ganas. Las noches en el Voltaire no cambian, quizá por eso sigo yendo. El voltaire tiene sofás, está oscuro, y tiene música que me gusta, y nunca está lleno de gente: el Voltaire se parece a mi casa. Las extrañas formas de motivación que mi madre utilizó estaban llenas de amor. Hace tres días puse una lavadora, y hace tres días que no deja de llover. Hace tres días que mi ropa está recogiendo lluvia y lluvia, tres días filtrando agua.
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