sábado, 28 de abril de 2012

Un sindiós.

"Salta, sin miedo, valiente" me dice muy seria, como si saltar desde la cúspide de El Pilar fuera un juego de niños. Te voy a buscar con unas latas, acalorado por la singular canícula en Zaragoza, tu decides bajar con un vestidito idóneo para cualquier día, cualquier día que vengas conmigo. No hay un alma en las calles, los coches están mal aparcados, y en la MTV no ponen música. Te digo que Ali Farka Touré es genial y te ríes porque Zaragoza está desierta y llena de vida. Bajamos hacia la avenida de la Independencia y te emocionas, te adelantas a mí, te giras, y el vestido se mueve como una peonza tambaleándose y me hipnotiza, te pones a cantar y me colapso queriendo recordar la canción que me cantas y bailas. El calor es insoportable, pero deseado, deseado como un hielo que te derriten por la espalda, y me quito la camiseta: "¿Has estado corriendo o haciendo abdominales? Estás buenísimo". Tardo en captar la ironía y me besas antes de que pueda contestarte. Independencia vacía es inmensa y decidimos dejar huella en el centro de este desierto con unas siluetas de ángel en el alquitrán, "aléjate, me estás jodiendo las alas". Imitamos a las películas americanas con su nieve, pero en Zaragoza no nieva. Sudas, por el calor y el sobreesfuerzo, sudas, suspiras y retomas el aire y te abalanzas sobre mí y me estropeas mi firma en el asfalto. Nos reímos, pero yo por condescendencia, y te miro al ojo y me pierdo en tu eternidad, me veo el reflejo en él y pienso que soy insignificante. Se te ocurre ir a bañarnos al Ebro pero te digo que con este calor y ese culo no llegamos en menos de media hora, susurras algo de mi tripa y echas a correr. Creo que vas a ganarme otra vez. Pasamos por El Pilar y decidimos subir. Tantas escaleras y tanto calor pueden matar a cualquiera. Media ciudad arde y te pregunto si hay belleza en la destrucción y en el caos, "si para ti es una obra de arte, entonces es una obra de arte". Me gusta tu forma de ver las cosas. Miramos al vacío, vacilo y te digo que saltar desde aquí sería inexplicable, inefable, único. Que si nos animamos.

domingo, 22 de abril de 2012

Anfetaminoso y lisérgico.

Insisten en llamarlo San Jorge, pero Jordi supo qué hacer y qué decir. Jordi se encaró, Jordi bailó con el monstruo Hulk, dio una vuelta por el parque Grande y afirmó que esos tres puntos eran importantisimos. Jordi le pidió consejo a su niña amiga, la amiga que le paga la cerveza y le razona todas las incoherencias, la niña que piensa las paradojas, las piensa y te da una respuesta correcta. La niña universitaria le dijo que compraría el piano para que él pudiese escribir relatos con buena música, y que además el batido estaba muy bueno. La niña guió a Jordi, limpió su visión y convirtió sus dudas en simples naipes, y tocó el piano para ver si sonaba, pero nadie vio que el piano eléctrico estaba desconectado y la niña hizo una melodía que solo ella y Jordi escucharon. Jordi sacó los naipes y jugaron, jugaron con los antiguos problemas y la partida quedó en tablas, pero esos tres puntos son importantisimos. Jordi se guardó los naipes, se bebió la cerveza y pensó en matar al dragón con su espada, pero la niña le dijo que se tenía que ir y que ya lo matarían otro día. Jordi se fue a beber mas cerveza con sus cartas, y quiso echar un solitario pero las cartas cambiaron, cambiaron y se convirtieron en nuevos problemas. "Jorge, te pasa algo?" Jorge se apagó, supo que se había equivocado siempre, que la gente pensaba que era Jorge, que el oro que siempre había elegido estaba podrido por dentro y que sus juguetes favoritos eran los que había prestado y ya no tenía. "¿San Jordi, conoces a San Valentín? Dicen que es como tú, pero él brotó de la nada, él nunca mató al miedo. Y es más famoso."

martes, 17 de abril de 2012

Si te va a sentar de vicio, siéntate.

Cara me voy a casa, cruz voy a echar una cerveza, al mejor de tres. Cara, cara y repito por si acaso, cara. Humillación, mi moneda "Murfi" dice que mejor vuelva a casa, que perder el tiempo por varias chicas bonitas es bastante absurdo, que mañana tengo que estudiar, que no está nublado y la noche es una mierda para no dormir. Pienso que es inmaduro elegir basándome en un "mejor de tres" y vuelvo a lanzarla: cara. Vamos al Voltaire.
Esta la camarera simpática de siempre y le pregunto por lo que suena, Rosin Murphy, argg.
Pedimos todos una jarra, el bar está lleno y no hay jarras heladas para todos, no hay jarra helada para mi. Cerveza fría o caliente, que mas da, sólo quería notar el acogedor frío del borde en mi labio, ese frío que se rebela cuando te olvidas de que la jarra está helada y te concentras en la cerveza, cuando te bebes media jarra y el frío emigra para hacerse recordar: "eh, antes estaba en el borde y ahora me he ido". El frío de mi jarra está muerto.
Discutimos, debatimos y acabamos hablando de política. Todas mis frases empiezan con un "no sé, pero...", y cada vez pienso que sé menos, que los niños saben demasiado y generalizo pensando que son jóvenes inconformistas que simplemente repiten frases que han leído o oído. Silencio incómodo, el bar está lleno y los españoles hablamos demasiado alto, y el volumen general baja porque la canción ha acabado y se han dado cuenta que todo el mundo es testigo de lo que todo el mundo predica. Empieza la enésima canción de rock español, la tercera de Sabina en lo que llevamos de noche. Las chicas del sofá cantan y me gusta verlas "teatrizar" las letras, aunque no me guste Sabina. Debí haber hecho caso a la moneda.
Acabamos la primera jarra y acompaño a un compañero a por la segunda ronda, improviso y pido el "trivial pursuit" para animar al personal. Jugamos, nos reímos y nos estancamos, y a alguien se le ocurre hacerlo al mejor de tres, otra vez. Gana el rojo, siempre gana el equipo rojo en este juego, no necesitas estudiar matemáticas para preverlo.
Nos levantamos, suena Manu Chao, y recojo las jarras, se las llevo a la camarera y vuelvo a soñar con entablar una breve conversación, esa conversación que te enamora por un instante y hace que te olvides de que te ibas y tengas la necesidad de contarle cosas curiosas que quizá ella no sepa, la conversación con la dueña que degrada el precio de las jarras. "Muy amable, muchas gracias. Buenas noches". Buenas noches. La noche es una noche corriente y decido pasear por mi manzana, por las whiskerias, calles vacías pero llenas de vida. Las mañanas de los domingos en esa calle son viajes, viajes en el tiempo que te muestran las peleas y el amor que hubo, el dinero y el despilfarro, y lo comparo con la vida.
"¿Oye, no tendrás un cigarro?" No, ya me has pedido varias veces, vienes de la cárcel de Zuera y no tienes nada, etc. "A tomar por culo, dame todo tu dinero". Quise vacilarle, sacarle mi cartera vacía y tirársela y pedirle por favor que cogiera todo lo que tuviese pero que me dejara el dni y la tarjeta del bus. Al final fui un vacilón, y "Murfi" saltó hacía él. No le hizo gracia mi broma y se encariño con mi moneda de la suerte. "Si sale cara te dejo ir, si sale cruz no". Cruz.

sábado, 14 de abril de 2012

Capítulo 7, Junio 2012.

"Con esta canción acabamos..."
Ha sido buen concierto, no me arrepiento de haber venido. La gente aplaude, me acabo la tibia cerveza y al dejar la botella en la barra te acaricio y te beso en la comisura de los labios. Tu no estás cansada, y yo quiero irme contigo a algún lugar donde no haya nadie, donde la gente no nos empuje para salir a la calle. El cielo está rojo, las nubes se convierten en paneles acumuladores cuando cubren la ciudad y retienen la ansiedad que ha tenido la gente, ansiedad de color rojo. Hace calor, y no dormiremos porque visitaremos los parques con unas cervezas que compraremos en algún chino hasta que rompa a llover y recorreremos el camino mas largo para volver a casa, tomando atajos inútiles para ver calles nunca pisadas. Echaremos una carrera en las escaleras de casa sin miedo a despertar a los vecinos; y no nos apostaremos nada pero me ganarás como siempre y me enfadaré porque me habrás cortado el paso. Nos quitaremos la ropa, subiré las persianas y nos dormiremos con una panorámica de la ciudad dormida y tranquila. Haré que las nubes "claustrifiquen" al sol por la mañana para que duermas hasta que tu cuerpo te diga BASTA, y te arroparé cuando tengas un escalofrío, cuando dudes en despertarte, cuando dudes si estoy dormido y quieras abrir los ojos con tus saladas y cristalizadas legañas para comprobarlo. Y dormiremos, dormiremos porque mañana es domingo y sólo comeremos y nos volveremos a meter en la cama. Encienden las luces y ponen afrobeat. La gente sale a fumar y a tomar el aire, pero no les gusta y deciden irse a otro bar o a casa. Bailas y pido dos cervezas más. Te enciendes un cigarro porque te ríes de las leyes y tu sabes qué está bien y qué mal y te enciendes el cigarro sin miedo porque no molestas a nadie. Y el barman me llama la atención sin que tu te des cuenta. Voy a la barra: "aquí no se puede fumar". Me acerco a ti y te digo que lo que suena es Fela Kuti y que Carlos me lo enseñó el otro día. Te asombras de cuanto saben mis amigos, sonríes, fumas hasta que te acabas el cigarro y tiras la colilla al suelo. Te doy un beso largo al lado de la oreja, el barman piensa que te susurro algo y me giro y lo miro con cara de "no volverá a pasar, se lo juro señor". La música te encanta y bailamos, bailamos y nos apagan la música. Le deseas de todo corazón buenas noches al amargado y yo sufro por si me amenaza con no volver a dejarnos entrar. Está lloviendo y decidimos atajar por el parque Grande para volver a casa.

jueves, 12 de abril de 2012

Urde la revolución de los colores.

Me vuelves a contar el chiste y me sigo riendo. El chiste no es ingenioso, no es original, no es divertido, es malo, pero lloramos de la risa. Te aparto el pelo para verte los ojos brillando, me sonríes, te sonrío y me río cuando los espasmos del ataque de risa vuelven a ti. No estamos en crisis, la mortalidad en las carreteras es nula, el cáncer no mata, la pobreza se ha erradicado, como el hambre. Seguimos riendo. Tenemos calor y el cierzo en verano emigra a la playa para pasar unos días con su amiga la brisa mediterránea. Estamos exhaustos, sudando, riendo. Voy a por unas cervezas frías y me escondo un hielo del congelador, te lo paso por tu ombligo y te enderezas. Te enderezas y te enfadas, y nos reímos. Nos reímos de todo, de todo el mundo, de cualquier persona, de nosotros mismos, del uno del otro. Encendemos la televisión y las noticias son deprimentes: un padre ha violado a su hija, treinta muertos en un atentado, mas de 5 millones de parados, habrá mas recortes económicos, se ha filtrado una noticia de diecisiete niños muertos por un incendio en una fábrica de una marca importante de ropa, la esperanza de vida en el tercer mundo mengua y España está fuera del mundial. Nos reímos, me abrazas y me besas y seguimos riéndonos. Sabemos que reírse de las desgracias está mal, pero apagas la televisión para poder seguir riéndonos. Te digo que eres malvada y te entristeces, pero toses y te vuelve a venir la risa tonta, y yo me río más que nunca. "Pon buena música", te digo. Miras por la ventana durante unos segundos, dudas y te pones en pie. Pasas tu mano por tu húmedo abdomen, me miras, y te acaricias tu trasero y estiras las braguitas para ponerlas en el sitio, en el sitio erróneo. Lo haces dos veces, desafías la elasticidad de tu propia ropa interior y repites ese "flap" que me gusta, y tu sabes.Te sientas en el suelo, ves mi colección, palpas mis vinilos, sonríes y marginas a uno de ellos. Lo posas en la plato. Has perdido la sensibilidad esta noche y golpeas sin querer la aguja con el vinilo. Me miras con cara de culpa y te entristeces. Te sonrío y te digo que no te preocupes, no has roto nada. Vuelve tu sonrisa y tu alegría y te lanzas encima mio. Y nos tiramos al suelo porque está frío. Sweet leaf de Black Sabbath, imitas la tos y nos reímos hasta que los ojos vuelven a humedecerse.Poseemos todo y lo sabemos, de nada somos esclavos hoy. La sociedad es ajena a nosotros, el mundo hoy nos pertenece. La belleza efímera del humo de tu cigarro me evade. Todo es nada para nosotros. No somos conscientes, pero pensamos que nada es lo que hay fuera de esta casa en este momento, y otro día olvidaremos esto y nos sumergiremos en la rutina. Nos reímos, y me besas, me besas, y me vuelves a besar para que no te vuelva a contar la historia del chico de la noria hecha con pelos de colores.

miércoles, 11 de abril de 2012

San cucufato.

Todos los cumpleaños la misma mierda. Tras haber abierto todos los regalos, decir que me corté con el papel de alguno de ellos, me advirtieron que aún quedaba uno. Rápidamente me apresuré a hacerle hueco en la mesa. Todos los asistentes estaban tristes e incómodos ante mi cara de decepción ante sus estúpidos intentos de regalo. Entre la multitud se acercó un muchacho con unas nike sb amarillas y una camiseta negra con unas gafas y me extendió un enorme sobre. Lo abrí súbitamente pensando que sería un vinilo o una foto erótica.
Lo abrí y era un relato con otro sobre. Empecé a leerlo, era un texto "existencialista y autodestructivo", con bastantes faltas de ortografía. Seguro que acababa con un suicidio o un "qué mierda de vida".
Se me estaba haciendo eterno, la gente esperaba mi aprobación o una reacción cualquiera, salté a la última linea:
"No sabía que regalarte, aunque supongo que nunca te han regalado un viaje en el tiempo" (viaje en el tiempo subrayado).
El regalo era de los mas originales que me habían hecho. Me gustó porque me hizo pensar, además bastante ¿Qué año y lugar elegir? Daba igual el coste económico, yo no lo podía pagar, era un regalo.
El regalo estaba bien, pero podía haber sido mejor. La presentación un poco cutre, el texto estaba impreso en un simple folio y escrito en Times New Roman. No sé, hubiera estado bien un encabezado y un pie de página, una portada con un título con letras de distintos colores, un índice (1 relato. 2 regalo. 3 carta.)
Me gustó, pero dí cierto aire de insatisfacción para que el próximo año fueran mas originales, aún. Miré a todo el mundo, estaban expectantes y asombrados por el regalo del chico. Para quitarle hierro al asunto, levanté un vaso de vino. Me dispuse a brindar cuando el joven me tuteó: "¿No vas a abrir la carta, o qué?" Daba por supuesto que era una foto de su novia o hermana. Si el primer sobre dejaba que desear el segundo era paupérrimo, incluso no tenía pega para cerrarlo.
Antes de coger el sobre de la mesa, el joven se reía. No le importaba que la gente le mirara: se reía de todo y de todos, se reía de mi.
Abrí el segundo sobre y dichosos mis ojos, contenía una entrada para Morphine en 1995, Nueva York.