jueves, 12 de abril de 2012
Urde la revolución de los colores.
Me vuelves a contar el chiste y me sigo riendo. El chiste no es ingenioso, no es original, no es divertido, es malo, pero lloramos de la risa. Te aparto el pelo para verte los ojos brillando, me sonríes, te sonrío y me río cuando los espasmos del ataque de risa vuelven a ti. No estamos en crisis, la mortalidad en las carreteras es nula, el cáncer no mata, la pobreza se ha erradicado, como el hambre. Seguimos riendo. Tenemos calor y el cierzo en verano emigra a la playa para pasar unos días con su amiga la brisa mediterránea. Estamos exhaustos, sudando, riendo. Voy a por unas cervezas frías y me escondo un hielo del congelador, te lo paso por tu ombligo y te enderezas. Te enderezas y te enfadas, y nos reímos. Nos reímos de todo, de todo el mundo, de cualquier persona, de nosotros mismos, del uno del otro. Encendemos la televisión y las noticias son deprimentes: un padre ha violado a su hija, treinta muertos en un atentado, mas de 5 millones de parados, habrá mas recortes económicos, se ha filtrado una noticia de diecisiete niños muertos por un incendio en una fábrica de una marca importante de ropa, la esperanza de vida en el tercer mundo mengua y España está fuera del mundial. Nos reímos, me abrazas y me besas y seguimos riéndonos. Sabemos que reírse de las desgracias está mal, pero apagas la televisión para poder seguir riéndonos. Te digo que eres malvada y te entristeces, pero toses y te vuelve a venir la risa tonta, y yo me río más que nunca. "Pon buena música", te digo. Miras por la ventana durante unos segundos, dudas y te pones en pie. Pasas tu mano por tu húmedo abdomen, me miras, y te acaricias tu trasero y estiras las braguitas para ponerlas en el sitio, en el sitio erróneo. Lo haces dos veces, desafías la elasticidad de tu propia ropa interior y repites ese "flap" que me gusta, y tu sabes.Te sientas en el suelo, ves mi colección, palpas mis vinilos, sonríes y marginas a uno de ellos. Lo posas en la plato. Has perdido la sensibilidad esta noche y golpeas sin querer la aguja con el vinilo. Me miras con cara de culpa y te entristeces. Te sonrío y te digo que no te preocupes, no has roto nada. Vuelve tu sonrisa y tu alegría y te lanzas encima mio. Y nos tiramos al suelo porque está frío. Sweet leaf de Black Sabbath, imitas la tos y nos reímos hasta que los ojos vuelven a humedecerse.Poseemos todo y lo sabemos, de nada somos esclavos hoy. La sociedad es ajena a nosotros, el mundo hoy nos pertenece. La belleza efímera del humo de tu cigarro me evade. Todo es nada para nosotros. No somos conscientes, pero pensamos que nada es lo que hay fuera de esta casa en este momento, y otro día olvidaremos esto y nos sumergiremos en la rutina. Nos reímos, y me besas, me besas, y me vuelves a besar para que no te vuelva a contar la historia del chico de la noria hecha con pelos de colores.
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