domingo, 22 de abril de 2012
Anfetaminoso y lisérgico.
Insisten en llamarlo San Jorge, pero Jordi supo qué hacer y qué decir.
Jordi se encaró, Jordi bailó con el monstruo Hulk, dio una vuelta por el parque Grande y afirmó que esos tres puntos eran importantisimos.
Jordi le pidió consejo a su niña amiga, la amiga que le paga la cerveza y le razona todas las incoherencias, la niña que piensa las paradojas, las piensa y te da una respuesta correcta. La niña universitaria le dijo que compraría el piano para que él pudiese escribir relatos con buena música, y que además el batido estaba muy bueno. La niña guió a Jordi, limpió su visión y convirtió sus dudas en simples naipes, y tocó el piano para ver si sonaba, pero nadie vio que el piano eléctrico estaba desconectado y la niña hizo una melodía que solo ella y Jordi escucharon. Jordi sacó los naipes y jugaron, jugaron con los antiguos problemas y la partida quedó en tablas, pero esos tres puntos son importantisimos.
Jordi se guardó los naipes, se bebió la cerveza y pensó en matar al dragón con su espada, pero la niña le dijo que se tenía que ir y que ya lo matarían otro día. Jordi se fue a beber mas cerveza con sus cartas, y quiso echar un solitario pero las cartas cambiaron, cambiaron y se convirtieron en nuevos problemas. "Jorge, te pasa algo?" Jorge se apagó, supo que se había equivocado siempre, que la gente pensaba que era Jorge, que el oro que siempre había elegido estaba podrido por dentro y que sus juguetes favoritos eran los que había prestado y ya no tenía.
"¿San Jordi, conoces a San Valentín? Dicen que es como tú, pero él brotó de la nada, él nunca mató al miedo. Y es más famoso."
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