domingo, 23 de junio de 2013
Perfecto desde otra perspectiva.
Abriremos sus cabezas, una a una, y las llenaremos con flores. Yo las elegiré. Si has paseado por el centro de la ciudad, por la zona antigua habrás visto balcones repletos de flores pequeñas y con demasiado color para una ciudad tan y tan contaminada. Pondremos nombres de personas a las flores y cuando nos dirijamos alguien no le hablaremos mirando a los ojos, sino a sus pétalos, a sus ramas, o a sus colores. "¿Qué tal José? ¿Mucha agua hoy?". Iremos al cine a ver películas que no nos gustan mientras que ellas se concentrarán en las plazas y en los parques, cerca del agua y discutirán como los griegos en sus ágoras o los romanos en sus foros. Benditas flores. Nuestra ambición será cambiar la de los demás, y las convertiremos en algo tan tangible y cercano que no habrá pesimistas, quizá sólo tengan problemas metafísicos. Aún no sé la idiosincrasia de todas las flores pero sé que no ven la televisión, no leen best sellers, no actualizan las redes sociales y no practican deportes de élite. Quedemos cerca de la hoguera y veamos la luna de la que nadie se acordaba hasta hoy. Ocúpate tú del abono, yo robo las plantas.
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