jueves, 19 de julio de 2012

Take it as it comes.

Tirados, sin nada que hacer y sin temor a perder el tiempo, decididos a no perderse ninguna estrella, discuten y discuten, argumentan, hablan, y silencian, sobretodo porque les gusta oir al otro respirar o la televisión de los vecinos, pero silencian. Cuando las estrellas parpadean, todos pierden el hilo de su conversación y dudan si será una estrella, un planeta, un satélite, o un platillo volante, o si la gente del avión estará durmiendo, o si la película que les estarán poniendo a los pasajeros ya la han visto. Ellos saben que hay detrás de cada una de esas bombillas, pero buscan alternativas utópicas que les alimente su imaginación. "Seguro que los científicos no quieren que sepamos que esas luces son planetas como la Tierra, pero de dimensiones más pequeñas, paraísos tropicales, con aromas dulces. Planetas con playas de agua dulce e islas de película, esperando a que su Robison Crusoe aterrice y trabaje sus tierras". "Si todo el mundo lo supiese, nadie querría vivir aquí y entonces si que saldríamos a la calle." Hoy se susurrarán hasta que sus silencios se adueñen del ambiente, hasta que despierten sin enfrentarse a ningún reloj, hasta que despierten y ella, soñando con sus guerras, diga alguna frase incoherente y sorprendente. "Pronto llega el invierno, la Tierra teme al sol, cree que se va a quemar, y huye al punto más lejano de su órbita, hasta que se sienta sola". Ellos saben que nada es tan importante como parece. No hay prisas por vivir.

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