miércoles, 20 de agosto de 2014
Hoy, estar obeso es inmoral.
Después de todo el Voltaire seguirá siendo el bar: las revoluciones se posponen y "esta canción me gusta" me lo digo a mi mismo. Y quizá sea la mierda depresiva que se fumaba Foster Wallace lo que me vendieron el otro día, o la jarra congelada que pone la Juani, o el "¿por dónde pasa el canal imperial?", o las firmas bañadas con cerveza y con el sudor del baile, o el altavoz que está encima y a veces no me deja oirte. Hoy los hobos duermen en camas calientes y escuchan la radio posponiendo su carrera entre raíles, afilan sus lápices, revelan sus cámaras en tiendas de fotógrafos inútiles, beben en sofás, compran nuevos blogs donde plasmar su vida, recuerdan cuando no tenían nada y cuando lo tenían todo. Hoy, ellos, viven la vida que quisieron, pero lo primordial, para ellos, es subirse a la carretera y vivirla para los otros, para los hipsters del siglo veintiuno. The times are changin' dice Dylan hoy en youtube.
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