viernes, 7 de septiembre de 2012
Docencia sin fusta.
Si fuera guitarrista movería los pies sin levantarlos del suelo, deslizándolos como si estuviera bailando el boogie-woogie. Si fuera guitarrista hablaría por el resto del grupo, me consideraría un inadaptado, un líder espiritual, un locutor incansable, un aburrido al que le gusta que le escuchen. Los guitarristas son divertidos pero quizá un poco previsibles. Yo me dejaría el pelo largo, iría con chaquetas de batalla, escucharía discos que casi nadie escucha, fumaría de todo, llegaría a drogarme con todo, escribiría canciones que nunca tocaría, y después sacaría un disco en solitario y demostraría a todo el mundo que el cantante era otro más, y que no hace falta esforzarse por nada, que todo es innato. A los guitarristas les gustan estar en segundo plano, contestar con monosílabos, y abstraerse en las entrevistas. Un trocito de Zaragoza en medio del infierno.
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