miércoles, 19 de septiembre de 2012

Izquierda buena, derecha mala.

A veces tengo sueños con moraleja: me despierto y soy una persona más sabia, más conocedora. Desayuno, me lavo la cara y olvido qué no tenía que hacer, qué debo hacer, desaprendo de mis errores nocturnos, de mis viajes oníricos, olvido la moraleja de mi película. Caminando a clase, maldiciendo no acordarme de la lección, cruzando semáforos en rojo, chocando con madres y críos, pisando los charcos de esos aspersores rotos e inertes, y saludando a mi amigo el pollero, rebusco, rebusco, y busco y recuerdo todos los sueños absurdos que no se borraron, que siguen en mis estanterías, y confundo mi sueño. Seguramente, la moraleja, estaría escondida en mi subconsciente, envuelta, empapelada con una película de Disney.

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