Hay que ver las cosas en frío, y a través de un cristal rojo, y pensarlas en caliente, y congelarlas con cerveza. Pensar sin ayuda es muy difícil, más difícil; hay que seguir los consejos de todos, aunque sean contradictorios. Todos los días carraspeo con agua fría, después con agua caliente, y busco una voz radiofónica que me dé poder de convicción. Me visto con el disfraz de héroe absurdo prototípico para derrotar a mis archienemigos con sus seudopoderes, paramilitares intelectuales.
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