martes, 25 de septiembre de 2012

Súmale lo suficiente para que sea primo.

Antes me hacía fotos de fiesta, fotos de fiesta poniendo caras de goce, antes salía de fiesta y bebía, y me lo pasaba bien, y me hacía fotos y las ponía en internet y las comentábamos todos. Ahora he olvidado como se dormía en el sofá, y duermo en la cama, junto las camas y duermo en las dos, las separo y duermo en una y luego en la otra, y después cambio la orientación, boca arriba, boca abajo, y sigo teniendo pesadillas porque no duermo en el sofá, y me despierto en mi cama o en otra cama o en otra cama con desconocidos, o me despierto en el pasado, y no en esos desiertos dónde tenía pensado despertarme, me despierto siendo otra persona, me acuesto pensando que azúcar y me despierto pensando que sal, me acuesto feliz y me levanto asustado. El sofá ha encogido lo suficiente para que el cojín sobresalga más de lo normal, y mis pies sobresalen demasiado, ahora miro el techo y el color no es el mismo y, imposible pero, he olvidado las palabras mágicas que abrían esa nave espacial cargada de armas para destruir cualquier planeta y huir de las conversaciones con mamá, de las conversaciones en ingles, de las conversaciones intelectuales, huir del existencialismo amateur. Si me acuerdo de dormir, si me acuerdo de las palabras mágicas, saldré de fiesta y me haré fotos y me lo pasaré bien, me lo pasaré mejor que nunca aunque no me acuerde. Si sigo sin acordarme, si sigo sin acordarme dormiré en el suelo, en la plaza, al lado del río, adelantaré o retrasaré la hora del reloj para sincronizarla con la mía, si sigo sin acordarme seré un ser primitivo, seré un enfermo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario