miércoles, 17 de julio de 2013

Una base poco estable para partir de ella.

No te conozco cuando dices que se lo merecen. Primeramente, dibujaste y recortaste todas esas invitaciones color cumpleaños y tamaño estándar. Segundamente, compraste todo ese vino, ese confeti color cumpleaños, y todos esos cubiertos de plástico cumpleaños. Terceramente, preparaste esta fiesta sin música pero con mucho color, sin aroma pero con mucho sabor, sin invitados pero contigo. No te conozco cuando empiezas a susurrar sus nombres, susurrarlos tan bajo como los secretos que me contabas con "no lo cuentes por favor, te juro que me pueden matar" y "si se entera Parker, Michel está muerto" y "creo que fue un ajuste de cuentas, o eso dicen en la biblioteca". Sí, es una fiesta selecta. No te conozco cuando me dices que me encierre en esa habitación con tus libros, con las cartas de tus primeros amores, con las postales tan dedicadas y tan tuyas, con los pósters de tus ídolos y las fotografías de tus veranos. No te conozco cuando quieres que me esconda en tu baúl para que nadie pueda verme.

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