miércoles, 23 de mayo de 2012
Domingos y camas deshechas.
Dudo, pero creo que voy a coger ese transbordador, voy a subirme y a perderme en la inmensidad del espacio, viajaré sin miedo hacía el vacío, y después le enviaré un mensaje a mi madre, a millones de kilómetros, diciéndole que estoy solo y feliz, feliz pero sin ninguna de mis aspiraciones: un huerto o un bar. Pero feliz. Recolectaré miles de libros, la eternidad en letras, un sinfín de discos: habrá tantos minutos de música que moriré antes de llegar a escuchar parte de ellos, pero estaré contento. El sol no me despertará, dormiré, leeré, comeré, dormiré con los cascos, me evadiré de la evasión, romperé los relojes para perder la noción del tiempo, observaré la luna y la tierra, y con mi dedo señalaré donde lloverá, donde habrá sequía, donde morirán miles de personas por un terremoto, crearé tempestades, huracanes y tornados para conciliar mi sueño, y resguardaré tu hogar de cualquier catástrofe. Sin ropa, con los cascos, comiendo una manzana, me reiré y pensaré que soy lo mas parecido al Dios al que todo el mundo reza. Olvidaré como vocalizar esas palabras que te gustaba oír, soñaré con volver a tirarme en la arena de Vinarós, imaginaré sujetar jarras heladas del Voltaire y bailar esas canciones funky. Mis siestas serán breves para que al despertar pueda apuntar en mi cuaderno los sueños que habré tenido, y nada mas escribirlos me volveré a tapar y me emocionaré pensando con qué soñaré, si serás tu o serán ellos, si estaré en el Zorro o en el Voltaire, si el guardia de seguridad gordo de la ciudad universitaria me quiere echar por beber unas putas cervezas, si beberé cerveza o vino en la ribera, si comeré un arroz a la cubana llenísimo de complementos con éstos, mis amigos, si en nuestro bar sonará Fela Kuti, si Luffita pagará la partida de billar. Antes de despegar pasearé por la city y escucharé a esos jóvenes cargados de ideas, esos jóvenes con su mundo idealizado, urdiendo una revolución pacífica porque no piensan que la violencia sea la solución, y tomaré la palabra y diré que el fin justifica los medios, y que Ghandi nunca consiguió nada, y que Mandela estuvo casi 30 años en la cárcel, y que a Lennon le pegaron un tiro al salir de su casa, y que El Che fue un asesino. Escuchad, lo mejor es tener un huerto, ser autosuficientes, cuidad de vuestra familia y olvidaros de todos los demás, sed egoístas pero no avariciosos, pero primero matad a esos trajeados, prended fuego a media ciudad, y saquead todas las tiendas, y el caos regenerará el orden. Discreparán, me quitarán la palabra y yo me iré a buscar unas cervezas y me reiré, y sé que volverán a convocar otra asamblea absurda y acamparán para rebelarse como si molestarán a alguien, y yo desafiaré a la casualidad y caminaré hasta encontrarte sin haberte buscado. Vaya, no esperaba verte por aquí, voy a marcharme lejos de aquí, ¿te quieres venir? "Borja, siempre estás huyendo, yo creo que tirarte en el sofá es mejor que coger un transbordador".
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