miércoles, 23 de mayo de 2012

Moviendo el álfil negro y los caballos, sin razón.

Creo que hoy voy a ser puntual, llegaré cinco minutos antes. Bajo, pero bajo los escalones de dos en dos y saltando cuando no tengo miedo, bajo los cuatro pisos porque mi ascensor es una mierda de maquina que te quita la vida poco a poco con sus interminables viajes. Mi ascensor es de esas cosas que si hicieran un estudio a largo plazo se darían cuenta que el tiempo perdido en sus viajes sería equivalente al perdido en la televisión, o similar. Y bajar tan rápido me alegra más, más de lo que estoy, y llego al rellano y veo que el cubo de la basura lo han sacado y que tengo basura de hace dos días. Subo, olvidándome del ascensor, dejándolo a los vecinos gordos y fumadores, y a la tercera edad, y a los del chino de la esquina, que viven en el primer piso, y subo dejando atrás 3 o 4 escalones en cada zancada porque me siento bien y hoy no te voy a hacer perder el tiempo. Ya no soy aquel, aquel chico fibroso, y me duele recordarlo cuando mas aún me duele el pecho. Miro la hora y voy justo, así que ando rápido, como si nunca hubiera desperdiciado dos años, subo por mi calle, giro por Bretón y llego donde habíamos quedado y no estás, y me alegro parcialmente porque no te voy a hacer perder el tiempo esperando, pero no estás. Llegas guapísima, andando al ritmo de la música, con prisas, saludándome desde lo lejos, y sonriendo aunque pierdas la coordinación respirando. "¿Dónde vamos?". Siempre la misma pregunta, te da igual donde ir, pero quieres verme haciendo el paripé bailando, quieres que nos riamos bailando, que se nos vaya la pinza y echar chupitos aunque mañana vayamos a filo. ¿Quieres ir al Voltaire? Hoy pago yo. "mmmm me da igual, pero hoy quiero que me saques a bailar". Me obceco con la idea de no hacerte esperar y me he olvidado de la chaqueta de batalla, la chaqueta de batalla con la que los bailes nunca quedan desfasados. Bien, pero vamos primero al Voltaire, hay que ir con alguna jarra encima para ir al Zorro. Me olvido momentáneamente de tus historias y rezo para que hoy haya Funky Chicken. Viajo en el tiempo y noto la sal de las pipas, el calor de la gente, tu culo rozándome la cintura y el frescor de la cerveza, bailando Rock Steady de Aretha, la sala llena de colores y nosotros riéndonos porque yo no sé hacer otro paso que no sea la "uve" o el "samba". "Así que Leticia eh...". Tu y Juani os reís, pero yo quiero notar ya la jarra helada en mi mano.

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